12/4/09

Crítica: Revolutionary Road

CRÍTICAS DEL 2008
REVOLUTIONARY ROAD
"Re-Re-Re-Revolutionary Road"

Alabada y criticada a partes iguales por su espíritu suicida, el último film de Sam Mendes retrata los sueños frustrados y el patetismo de parecer perfecto en los Estados Unidos de los años 50. April y Frank (grandes Winslet y DiCaprio) son un matrimonio que se debate entre seguir con su aparentemente feliz mediocre vida o luchar por los sueños creados. Mendes consigue una claustrofóbica sensación deprimente que reina durante todo el metraje por mi parte digna de elogio. Pero la carencia del film resulta en el discurso que recitan sus personajes, aparente en todo el metraje que se repite una y otra vez, alcanzando el punto cúlmine con la aparición de Michael Shannon en escena, con una gran interpretación, que repite la moralina sin cesar de forma un tanto forzada. Y esto convierte a Revolutionary Road en una película sin desarrollo, principio ni final: solo un discurso crítico a una sociedad repetido hasta la saciedad. Aún así, Mendes merece mis elogios pues consigue captar algunas escenas que resumen a la perfección la esencia de la película: la salida del tren de decenas de personas casi uniformadas todas donde se muestra la patética rutina a la que se someten voluntariamente esas personas. Pero, aunque elogiado, es un Mendes en baja forma si atendemos a sus dos primeros trabajos (no hablemos de Jarhead). Así también como Mendes me cautivó visualmente con sus anteriores obras, en su último film lo veo más relajado, algo que no niega la grandiosidad de su fotografía. Bonita banda sonora, aunque repetitiva como el argumento (quizás hecho a posta).
Nota:
7 (* * *)


Lo mejor: Grandiosamente deprimente. Y un reparto justísimo.
Lo peor: No es una película, es un discurso moral de dos horas: como dijo Mark, funcionaría mejor como obra teatral. Re-re-re-repetitivo argumento.

7 comentarios:

Alec Roivas dijo...

A mi me encanto el film de Mendes, aunque he de reconocer que en cuanto a dirección es superior American Beauty y Road to Perdition.

Es cierto que el film tiene un cierto aire teatral y que funcionaria mejor con una puesta en escena en algún teatro, pero en lo personal me gusto mucho el estilo que se le impregno al film.

Por cierto, ya he publicado los nominados a los VaKiné Awards 2009.

Saludos.

Jose Barriga dijo...

Te gustan las obras deprimentes?,, vaya eso si que me impresiono. Y coincido contigo en que es algo repetitiva, tal vez sea por el guión, que tengo entendido posee un par de errores y que inclusive la obra literaria en que esta basada es demasiado incompleta. Repito es lo que he escuchado, no me consta. Pero si, esperaba algo mejor de Mendes, pero lo que no puedo perdonar es que no nominaran a DiCaprio ni la estupenda fotografia. SALUDOS

redna dijo...

lo mas facil para esas peliculas es poner en gloogle download la pelicula sub spanish jeje espro tus premios impaciente

mjpunto dijo...

También me pareció decepcionante: repetitiva, lenta, claustrofóbica, demasiado teatral. Los protagonistas se lucen tanto que resultan histriónicos.
Aún así, no es para no verla. Pero después de American Beauty, una de mis películas favoritas, o Camino a la Perdición, en esta pierde mucho gas, pero sigue siendo él, no hay duda.
Sobre Jarhead,..., a mí me gustó (como el amoniaco?).

Iradai dijo...

Todavía no la he visto, pero despues de leer tu crítica espero no aburrirme viendola si tiende a ser repetitiva.

Anónimo dijo...

En mi percepcion fue una de las mayores decepciones de la temporada. Estoy de acuerdo contigo de que es demasiado teatral y con un argumento repetitivo. Me alegro porque la Academia premiara a Kate Winslet por su mejor rol.

sofia martínez dijo...

¡Gran cinta! Definitivmente es una película que logra crear una fuerte empatía con el espectador gracias a su guión. Además, hay que reconocer que Sam Mendes sabe elegir muy bien sus historias, su reparto y en general su equipo. Revolutionary Road denota una profesionalidad tan exquisita como artesanal, y la trama está narrada con grata templanza, intensificándose de forma regular con la interacción de la pareja protagonista. Por otra parte la gravedad de sus conflictos y la valía de sus actuaciones no se equilibran con el real interés de sus personajes, con lo que flaquea la fuerza necesaria para que las situaciones arrebaten el ánimo y trasciendan sus estampas de disputas comunes, singularizadas en ocasiones por la aportación de un gran Michael Shannon como hijo de Kathy Bates.